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08 June 2009

Los pobres tienen en sus manos el futuro alimentario

La Cumbre de Túnez acuerda dar 80 millones para salvar la biodiversidad

El País / EMILIO DE BENITO - Madrid - 07/06/2009 Vota Resultado 38 votos

La esperanza para la alimentación de la humanidad en el futuro está en los países en desarrollo, que mantienen una mayor biodiversidad en sus cultivos. Para ayudarles, 121 países han acordado esta semana en Túnez un adelanto de 80 millones de euros para financiar proyectos de desarrollo. La idea, como explica el español José Esquinas Alcázar desde la capital africana, es que mantengan la biodiversidad que los más ricos han despreciado en aras de una mayor rentabilidad.

Con esta premisa, la Agencia para la FAO consiguió que en 2001 se firmara un acuerdo, el Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Agrocultura y la Alimentación. El texto "tiene el mismo nivel legal que el de Kioto sobre cambio climático, pero a pesar de su importancia casi nadie le hace caso", comenta Esquinas, considerado el padre del convenio, que España ratificó en 2006. En Túnez ha habido representantes de 121 países que ya lo han ratificado.

La razón del acuerdo es la pura supervivencia humana. Mientras cuatro cultivos (trigo, arroz, maíz y patata) suponen el 60% de la alimentación calórica de los habitantes del mundo, en los países pobres se mantienen especies de nombres exóticos -quinua, kiwicha, tarwi, cañihua, por citar sólo algunos cereales andinos- que pueden ser la reserva si en un futuro las plantas más consumidas actualmente sufren una epidemia o resultan inviables por cambios en el entorno (por ejemplo, por el calentamiento), advierte Esquinas.

Claro que mantener estas especies no es gratis. Las modas y los hábitos -el "colonialismo alimentario", como dice el experto- han hecho que de las 8.500 especies vegetales que se han usado a lo largo de la historia como sustento de la humanidad, actualmente sólo se exploten 150. "Hay una erosión genética", afirma Esquinas.

El problema es que convencer a los pobres para que mantengan sus variedades cuesta dinero. El acuerdo prevé que se les compensará con una parte de los beneficios de las patentes obtenidas a partir de sus semillas. Pero eso lleva tiempo. Por eso en Túnez, después de una semana de discusión, se ha llegado al acuerdo de hacer una aportación a cuenta. Son sólo 121 millones de dólares. Muy barato para asegurar la alimentación mundial.

11 December 2008

La tierra para quien la paga

El Pais

- Países emergentes y multinacionales se aseguran reservas de comida comprando terrenos en naciones hambrientas
- Algunos Estados dictan leyes para protegerse

LALI CAMBRA 10/12/2008

Las ONG lo han bautizado como the last land grab, la última apropiación de la tierra. En el último año, con la confluencia de las crisis del precio de los alimentos y la financiera, se ha producido una carrera por parte de países ricos y corporaciones multinacionales por hacerse con tierra en estados latinoamericanos, asiáticos y africanos. Las naciones ricas, para asegurarse reservas de comida. Las corporaciones, para hacer negocio ahora que la Bolsa no rinde. El director general de la FAO, Jacques Diouf, ha alertado de que estas operaciones pueden calificarse de neocoloniales, y las ONG advierten de que los más perjudicados van a ser, como siempre, los más vulnerables -pequeños agricultores, pastores, tribus indígenas-, y cuestionan el impacto medioambiental de roturar nuevas tierras para cultivos intensivos con uso extensivo de pesticidas, herbicidas y abonos.

Ante las presiones, Paraguay ha aprobado una legislación que prohíbe la venta de tierras a extranjeros (después de que un campesino resultara muerto de un disparo de la policía cuando pretendía desalojarlo de la finca comprada por un brasileño para cultivar soja). Otros países suramericanos, como Uruguay, se lo están planteando, y Brasil está en proceso de cambiar su legislación para dotar de mayor transparencia y participación local a las operaciones con activos extranjeros.

Algo une a los países ricos en esta búsqueda de tierra foránea para alimentar a sus habitantes (entre otros, China, India, Japón, Malasia, Corea del Sur, Egipto, Libia y la gran mayoría de los países del golfo Pérsico): crecimiento económico acompañado del demográfico, pero falta de superficie agrícola o de agua. Todos ellos son importadores de comida. Todos se han visto afectados por la crisis de precios de los alimentos. "No tanto por los precios en sí, que pueden permitirse, pero sí por la actitud proteccionista de países productores que han limitado las exportaciones", explica David Hallam, responsable de Política Comercial de la FAO. "Argentina ha puesto controles, Tailandia también. Eso ha asustado a los importadores". De forma comprensible, pretenden asegurarse una reserva regular de alimentos. Más aún, cuando se prevé que, aunque los precios se han reducido relativamente en los últimos cuatro meses, van a continuar altos a medio plazo, y cuando se calcula que para 2050 la producción de alimentos va a tener que doblarse para satisfacer la demanda mundial.

Un informe de la FAO publicado ayer fija en 963 millones el número de personas hambrientas en el mundo a finales de 2007. La cifra, hoy, ya sobrepasará los mil millones, habida cuenta de que sólo en 2007 se crearon 40 millones de nuevos malnutridos, "un incremento tan dramático como rápido", según Diouf y que empeorará con la eclosión de la crisis económica mundial.

Algo une también a los países que venden o alquilan sus tierras, (a bajo precio para los estándares de los ricos): la mayoría son pobres, requieren de inversiones y transferencia tecnológica y necesitan desesperadamente aumentar su producción agrícola. Y disponen de terreno. En teoría.

"Hay que ir con cuidado cuando se habla de tierra disponible o cuando los Gobiernos de países pobres hablan de espacios marginales o abandonados. Y es que la tierra se usa. Tal vez no bajo los parámetros occidentales de propiedad privada, pero se usa: por pastores que alimentan a su ganado de forma estacional, lo que permite la regeneración de la vegetación, por pequeños agricultores de forma comunal, por tribus indígenas sin títulos de propiedad...", explica Michael Taylor, portavoz de International Land Coalition. Es un paraguas de ONG e instituciones -la FAO entre ellas- que promueve el acceso a la tierra y sus recursos para reducir la pobreza y que recuerda que las necesidades de aumentar la producción alimentaria pueden ser cubiertas por los pequeños campesinos ayudados por políticas agrarias e inversiones adecuadas.

Uno de los casos más publicitados ha sido el de una empresa coreana que proyecta alquilar por 100 años la mitad de la tierra cultivable en Madagascar para plantar maíz que importar a Seúl. En la isla, más del 70% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y más de medio millón de personas recibe asistencia del Programa Mundial de Alimentos.

Taylor se muestra preocupado por el impacto en el medio ambiente del proyecto de la coreana Daewoo Logistics Corporation, en el suroeste de la isla, "una zona muy árida, pero extremadamente abundante en especies animales y flora". El portavoz de la coalición de ONG apunta asimismo que el proyecto, de consumarse, podría afectar a una tribu nómada de ganaderos, los Sakalava, "que ya son marginados, se les considera no civilizados y han visto su territorio reducido por la llegada de pequeños agricultores. ¿Cómo se les va a compensar?". La publicidad y el escándalo causado por la noticia del proyecto de Daewoo hace dudar de que éste se lleve finalmente a cabo, por la creciente oposición no sólo internacional, sino en la propia Madagascar, donde el acceso a la tierra es un tema muy sensible y donde miles de agricultores ocupan, todavía ilegalmente, fincas que fueron abandonadas por sus propietarios franceses tras la independencia de la isla.

Simon Mitambo, administrador de la ONG African Biodiversity Network, que agrupa a organizaciones conservacionistas y de defensa de las comunidades locales, explica la controversia sobre la compensación. "Lo hemos visto en varios casos en empresas de producción de biodiésel. Compensan con algo de dinero a los agricultores y éstos acaban emigrando a los barrios de chabolas de las grandes ciudades, sin tener nada que hacer", dice Mitambo desde Kenia, que recalca que en muchas ocasiones las empresas no aceptan terrenos bautizados como "marginales", sino que "buscan los más fértiles, con más agua (ocupados por pequeños agricultores), o, simplemente, áreas de bosque que convertir en terrenos fértiles tras desforestarlos. Eso ha pasado en Etiopía, por ejemplo".

Común a todas estas operaciones, la de Daewoo incluida, es su secretismo. ONG e instituciones desconocen la totalidad de hectáreas compradas por foráneos en países pobres y a falta de que se publiquen estudios en curso, sólo pueden hacer estimaciones. De acuerdo con la ONG Grain para la promoción de agricultura sostenible, que ha publicado un estudio al respecto, China, con una población creciente y sin problemas de dinero (pero cuyo proceso de industrialización ha limitado su superficie agrícola y contaminado sus aguas), ha llegado, al menos, a 30 acuerdos de cooperación con Gobiernos asiáticos y africanos que le dan acceso a tierra para el cultivo de arroz, soja, maíz y biocombustibles a cambio de transferencia tecnológica y fondos de desarrollo. Sólo en África, tiene previsto crear 10 centros agrícolas en diversos países, y anima a sus empresas privadas a acudir al extranjero. La situación de los países del Golfo es diferente. En pleno desierto, sin tierra ni agua, son totalmente dependientes de las importaciones y ya tenían tradición, especialmente Qatar y Arabia Saudí, de comprar fincas en países musulmanes como Egipto o Sudán.

"Pero la tendencia va en aumento, son más los países del Golfo interesados, más la cantidad de tierra a comprar, y más los países donde comprar", explica Marie Bos, investigadora del Centro de Investigaciones del Golfo, que apunta que Pakistán y Brasil son dos países en los que se han comprado tierras, y que considera que África está en el punto de mira, "dado que, para muchos, puede ofrecer una solución tanto a corto como a largo plazo para esta crisis". Para Bos, los acuerdos entre los países del Golfo y los africanos, "deben ser mutuamente beneficiosos, asegurar la provisión de alimentos para los primeros y desarrollo de infraestructuras para los segundos de forma que el aumento de producción se destine tanto a la demanda local como a la externa".

De acuerdo con el estudio de Grain, las prácticas de los países del Golfo se suscriben y publicitan bajo esta estrategia de beneficio mutuo. Un provecho que, según David Hallam, debería ser perseguido con mayor insistencia. El responsable de la FAO cree que los países importadores "deberían preguntarse si realmente es necesario adquirir la tierra", dado que considera que hay otras posibilidades, como la formación de empresas conjuntas o la firma de contratos bilaterales equitativos con los países pobres que, "deben, por su parte, asegurarse de que las condiciones del acuerdo son beneficiosas, proporcionan empleo, transferencia tecnológica y se imbrican en la economía local". El experto apunta que la tendencia a comprar en los países pobres no va a declinar, "dado que las condiciones que la han creado no van a desaparecer a corto o medio plazo".

Fincas como inversión

Las firmas de inversión también participan del furor por la tierra. Ante la volatilidad de los mercados, buscan fondos seguros a través de la adquisición de fincas. Muchas están interesadas en comercializar cereales, pero también en la producción de biodiésel, muy controvertido. Si bien es sustituto "ecológico" del petróleo, el cultivo intensivo por grandes empresas, en países pobres y abriendo terrenos ganados a espacios naturales, (o adquiriendo tierras antes cultivadas por pequeños agricultores que pasan a ser jornaleros), tiene el efecto contrario al deseado, de acuerdo con muchas ONG que trabajan sobre el terreno.

Tan sólo en Tanzania, donde el Gobierno facilita tierras, más de media docena de firmas del Reino Unido, Suecia, Holanda, Japón, Canadá y Alemania (esta última con un proyecto para biodiésel de 200.000 hectáreas) han iniciado o iniciarán sus operaciones. Pero no son sólo los biocarburantes los acicates a la presión comercial sobre la tierra. Según Michael Taylor, portavoz de International Land Coalition, los controvertidos créditos de carbono, surgidos a raíz del Protocolo de Kioto, con los que las empresas contaminantes pueden "comprar" su excedente de emisiones a industrias más limpias o sufragar proyectos ecológicos en países pobres, también contribuyen. Desde su instauración, el mercado financiero basado en estos créditos no ha dejado de crecer y mueve más de 2.000 millones de euros anuales.

"Se ha puesto valor comercial a los espacios naturales", explica Taylor, quien considera que el riesgo para los que usan la tierra sin disponer de títulos legales para ello va a incrementarse: pequeños agricultores, pastores nómadas, tribus indígenas.

19 November 2008

Se destinan fondos a los países más afectados por la crisis de los alimentos

* Fondos para ayudar a los países a satisfacer sus necesidades alimentarias inmediatas y a más largo plazo.
* Programas para suministrar semillas y fertilizantes, ofrecer protección social y abordar cuestiones normativas.
* Un total de 21 países recibirá US$200 millones al mismo tiempo que se están asignando US$695 millones adicionales para abordar las necesidades inmediatas derivadas de la crisis de los alimentos en 13 naciones.

Grupo del Banco Mundial. 24 de octubre de 2008. El rápido aumento del precio de los alimentos constituye una carga para los pobres de los países en desarrollo, que gastan en ese rubro alrededor de la mitad de los ingresos del grupo familiar. El vertiginoso encarecimiento de alimentos básicos tales como el arroz, el maíz y el trigo se ha visto agravado por el alza de precios en los surtidores, lo que motivó pedidos de ayuda alimentaria de urgencia en muchos países del mundo.

“Nuestra respuesta al doble desafío que representa el explosivo incremento de los precios de los alimentos y los combustibles será prueba del compromiso del sistema mundial para ayudar a los más vulnerables”, dijo Robert B. Zoellick, presidente del Banco Mundial, en el transcurso de las actividades paralelas a la Cumbre del Grupo de los Ocho celebrada recientemente en el Japón. “Es una prueba en la que no podemos permitirnos fallar”.

En mayo de 2008, el Banco Mundial aprobó un nuevo mecanismo de financiamiento rápido por valor de US$1.200 millones destinado a abordar las necesidades inmediatas derivadas de la crisis de los alimentos. El Programa de respuesta a la crisis mundial de los alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés) (pdf) tiene por objeto hallar un equilibrio entre la estabilización de la problemática alimentaria a corto plazo y medidas encaminadas a garantizar que los países puedan afrontar mejor la situación a mediano plazo.

En el marco del programa, los países pueden escoger, entre una serie de medidas e inversiones, las que mejor se adapten a sus respectivas circunstancias, como programas para abordar políticas de precios, protección social y nutrición, y el suministro de semillas y fertilizantes.

Hasta la fecha, el Banco ha aprobado y comenzado a desembolsar US$200 millones en 21 países. Se encuentran pendientes de aprobación tres programas por un total de US$159 millones. Asimismo, se están asignando US$536 millones adicionales para programas en otras 10 naciones.

Para más información, véase el cuadro Marcha de los proyectos del GFRP.

21 October 2008

Debido a la crisis mundial de los alimentos y el combustible habrá 44 millones más de personas malnutridas

Esta doble crisis representa una amenaza para la supervivencia básica, según un nuevo informe

Contactos:
En Washington:
Carl Hanlon 202-473-8087
chanlon@worldbank.org
Philip Hay 202-473-1796
phay@worldbank.org

CIUDAD DE WASHINGTON, 8 de octubre de 2008. La fuerte subida de los precios de los alimentos y del combustible provocará este año, en todo el mundo, un aumento de 44 millones de personas malnutridas, cifra que alcanzará un total de 967 millones, según un informe del Banco Mundial.

Es posible que los precios de los alimentos y el combustible se hayan moderado algo en los últimos meses, pero continúan siendo muy superiores a los de años precedentes y dan pocas señales de descenso significativo, según el informe titulado Rising food and fuel prices: addressing the risks to future generations. Las familias pobres de todo el mundo se ven condenadas a vivir al borde de la supervivencia, lo que provoca daños irreparables en la salud de millones de niños. Las familias se ven obligadas a recortar gastos, lo que conlleva graves riesgos para los resultados educativos de los niños pobres.

“Mientras que el mundo desarrollado se preocupa por la crisis financiera, muchos olvidan que en los países en desarrollo se está extendiendo rápidamente una crisis humana. Los pobres se ven obligados a vivir al borde de la supervivencia”, declaró el presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick. “La crisis financiera hará más difícil todavía la situación para los países en desarrollo que tratan de proteger a sus habitantes más vulnerables frente a los efectos provocados por la subida de los costos de los alimentos y el combustible”.

En el informe, que se presentará el domingo ante el Comité para el Desarrollo en las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), se afirma que la crisis de los alimentos y el combustible podría tener efectos a largo plazo en las personas y países pobres. Los niños malnutridos no pueden llegar a ser con el tiempo adultos sanos y miembros productivos de la sociedad, capaces de contribuir al crecimiento necesario para que ellos mismos y sus países puedan salir de la pobreza.

En el informe se mantiene que debe darse prioridad a una serie de medidas orientadas a objetivos específicos. Entre ellas se incluyen las siguientes:

* hacer que los actuales programas focalizados de transferencias en efectivo (o cuasiefectivo) sean más generosos;

* mejorar la nutrición de los lactantes y las mujeres embarazadas;

* ampliar los programas de distribución de alimentos “en especie”, incluida la alimentación escolar y la distribución de alimentos densos enriquecidos calóricamente;

* utilizar instrumentos como la exención de cuotas, los precios de subsistencia y otras formas de subvenciones focalizadas para los usuarios/consumidores pobres, e

* introducir medidas adicionales para evitar que los niños abandonen la escuela, como exenciones de cuotas, subvenciones para los insumos escolares o transferencias de efectivo.

En el informe se mantiene también que la asignación de la cantidad necesaria del presupuesto para financiar una expansión de los programas de sistemas de protección social puede obligar a recortar gastos menos prioritarios en otras esferas. Por otro lado, se observa que los programas bien concebidos de redes de protección social no tienen que ser prohibitivamente costosos para ser eficaces. Algunos de los programas de mayor éxito de todo el mundo cuestan menos del 1% del producto interno bruto. Además, la inversión en este tipo de programas ofrecerá ahora a los gobiernos nuevos instrumentos para hacer frente no sólo a la crisis actual, sino también a las que puedan presentarse en el futuro.

En mayo, el Banco Mundial puso en marcha un servicio de financiamiento rápido de US$1.200 millones para ayudar a los países pobres a hacer frente a la crisis alimentaria. Desde entonces, se han comprometido unos US$850 millones para financiar semillas, actividades de plantación y programas de alimentación. En abril, Zoellick hizo un llamamiento en favor de un Nuevo acuerdo para la política alimentaria mundial en el que se incluían medidas a corto, mediano y largo plazo para ofrecer ayuda inmediata a los pobres y a los agricultores al mismo tiempo que se incrementaba la producción de alimentos.

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Puede encontrar más información sobre la labor del Banco en favor de la nutrición en www.worldbank.org/nutrition i y sobre las redes de protección social en: www.worldbank.org/safetynets

15 October 2008

Chances of halving world hunger by 2015 "remote": FAO

14 de Octubre de 2008
ROME (AFP) — The international goal of cutting hunger by half by 2015 appears "even more remote" after 75 million new people joined the ranks of the famished last year, a United Nations agency said Tuesday.
The Food and Agriculture Organisation (FAO) said that high food prices have reversed the gains made towards achieving the UN Millennium Development Goals (MDGs) of reducing the proportion of people suffering from hunger by 2015.
Jacques Diouf, director-general of the Rome-based agency, said Wednesday that the number of malnourished people rose from 850 million to 925 million in 2007.
During world food summits held in 1996, 2002 and last June, the international community underscored its desire to reach food security and cut the number of people suffering from chronic hunger in half by 2015.
But given last year's dramatic rise, the FAO said: "The achievement of the World Food Summit goal of halving the number of hungry people is even more remote."
The agency warned the number of people suffering from acute hunger has probably gone up again this year due to the continuing rise of the prices of grains and oil.
Of the 75 million new people who went hungry last year, 41 million were in Asia and the Pacific, 24 million in sub-Saharan Africa, six million in Latin America, and four million in North Africa and the Middle East.

28 July 2008

ANTE LA CRISIS ALIMENTARIA: ¡NO A LA PRIVATIZACIÓN DEL MAÍZ CON LA SIEMBRA DE TRANSGÉNICOS!

Mon, 28 Jul 2008 18:49:50 -0700 (PDT)

Desde 1999 se han sumado miles de peticiones de los más diversos sectores de la sociedad solicitando al gobierno mexicano aplicar el principio de precaución frente al maíz transgénico. Existen evidencias científicas sobre los riesgos que implica esta tecnología aplicada a nuestro principal alimento: EL MAIZ, nuestra raíz.

En aquella fecha un ciento solicitamos la moratoria a la siembra de maíz transgénico. En nueve años se realizaron reuniones en muchos estados de la República, en las que se pronunciaron en contra del maíz transgénico y se exigió la protección de los maíces mexicanos.

En 2006 firmamos un Manifiesto más de 100 organizaciones y 500 personas, destacando científicos nacionales e internacionales de gran reconocimiento. Planteamos lo que debería ser el Régimen de Protección Especial del Maíz y le hicimos llegar nuestra propuesta, primero al presidente Fox después a Calderón, a la fecha no hemos sido atendidos.

El año pasado publicamos una carta firmada por personalidades: artistas, cineastas, empresarios, intelectuales, periodistas; más de 340 personas y 40 organizaciones, solicitamos que se “Cuidara nuestro maíz salud y nuestra salud”; con la interrogante: “Estados Unidos y Europa, desarrolladores de la tecnología transgénica, no la permiten para su cereal básico, el trigo. ¿Por qué se quiere aplicar al maíz, base de la alimentación de los mexicanos?”

El 31 de enero de este año se presentó el Pacto Político por la Soberanía Alimentaria y Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas firmado por las principales organizaciones nacionales campesinas y de trabajadores en el que se asentaba, entre otros puntos, “k)… Rechazamos la siembra de transgénicos…” En marzo se entregaron al Senado de la República más de 400,000 firmas exigiendo “prohibir la siembra de maíz transgénico y la protección y mejoramiento del patrimonio genético de los maíces mexicanos”.

Durante el mes de abril pasado en la consulta de la Comisión de Federal de Mejora Regulatoria del Anteproyecto de las disposiciones jurídicas del Régimen de Protección Especial del Maíz se recibieron alrededor de 7,000 comentarios la mayor parte en contra de la siembra de maíz transgénico, resaltando la petición de 40 investigadores del Colegio de Postgraduados por proteger al maíz. Las solicitudes a favor son mínimas y es singular que algunos productores señalen el desconocimiento de los transgénicos y piden más información. El 8 de mayo pasado 40 organizaciones y numerosos científicos demandamos “moratoria a la siembra de maíz transgénico.”

La mayor riqueza que tenemos las y los mexicanos son nuestros recursos naturales, entre éstos el maíz ocupa un lugar fundamental. Incluidos en Mesoamérica somos el centro de origen y diversidad de este cultivo y eso nos convierte en el reservorio genético de las semillas de maíz frente a una catástrofe ambiental mundial y la hambruna global.

Hoy la crisis alimentaria nos da la razón, la protección de la agricultura campesina e indígena y las propuestas agroecológicas son la mejor forma de enfrentarla. Aumentan los precios de las semillas en tanto las empresas transnacionales como Monsanto especulan, redoblan sus ganancias y buscan privatizan con patentes al maíz al contaminarlo con transgénicos. Esta tecnología no ha logrado demostrar incrementos en la producción, en abril del 2008 la Universidad de Kansas publicó un estudio que demuestra que la productividad de los cultivos transgénicos (soya, maíz, algodón y canola) fue menor que en la época anterior a la introducción de transgénicos, tras analizar la producción del cinturón cerealero de Estados Unidos durante los últimos tres años.1

En México cada año se producen 20.6 millones de toneladas maíz en 7.4 millones de hectáreas: 1.4 millones bajo riego y 6 bajo temporal. Si se sembrara maíz transgénico en esta superficie, la producción sería menor por dos razones: hay 2 millones de hectáreas de tierras marginales donde solamente prosperan las razas nativas, en las que el maíz transgénico disponible no funcionaría y en el resto, el rendimiento no sería diferente al de los maíces mejorados no transgénicos, que ya se siembran. Además, no puede coexistir maíz trangénico con maíz nativo pues es ampliamente aceptado el flujo génico y la contaminación transgénica.

Somos cientos de miles que exigimos al gobierno mexicano
Un Régimen de Protección Especial del Maíz, en apego a la Ley, que:
Preserve el territorio nacional como centro de origen y diversificación continua de nuestro principal alimento;
Establezca la moratoria por tiempo indefinido al cultivo de maíz transgénico;
Salvaguarde las semillas mexicanas como un bien común;
Proteja con recursos públicos y bajo la rectoría del Estado a los maíces nativos y
Evite la contaminación y acumulación irreversible de ADN transgénico.

¡Antes de tomar una decisión que tendría repercusiones tan amplias e irreversibles sobre el maíz, nuestro principal alimento, se debe impulsar un debate nacional!

Se anexan documentos comprobatorios con más de 408 000 firmas de personas
y de 200 organizaciones.

Campaña “Sin Maíz No Hay País”

Responsable de la publicación: Enrique Pérez S.

Granos transgénicos amenazan el carácter alimenticio del maíz

la Jornada, lunes 28 de julio de 2008
Angélica Enciso L.

■ La “promiscuidad” en su fertilización hace imposible evitar y controlar combinaciones
■ En EU, 90 por ciento del cultivo tradicional del grano está contaminado, señalan científicos
■ Impulsan trasnacionales creación de biorreactores; base para antibióticos, vacunas y plásticos

El uso experimental de maíz transgénico para fines industriales o farmacéuticos y el cultivo comercial de desarrollos biotecnológicos han provocado que 90 por ciento de las siembras del grano convencional en Estados Unidos esté contaminado con estos productos, advierten especialistas de la Unión de Científicos Preocupados de ese país.
Los expertos señalan que hay riesgos para la alimentación de millones de personas, porque trasnacionales biotecnológicas utilizan el maíz para convertirlo en un biorreactor y a partir de él desarrollar fármacos, vacunas, plásticos y bionenergía.
Frente la contaminación que se presentó en 2001 en los cultivos tradicionales de maíz en Oaxaca –que en su momento fue reconocida por el gobierno mexicano– y la eventual autorización de cultivos experimentales del grano transgénico en territorio nacional, estudios realizados por expertos de Estados Unidos dan cuenta de que en su país quedan pocas zonas libres de estos materiales.
El mayor riesgo que observan los expertos –en los estudios que aparecen en su página de Internet– es que estos nuevos desarrollos, que se usan para la producción de materiales industriales y fármacos, lleguen a los alimentos. Además, destacan que no se hacen estos experimentos con trigo –principal grano que consumen los países desarrollados– y arroz, sino con maíz, el principal alimento en los países pobres.
Detallan que los granos de una mazorca resultan de la fertilización de los óvulos por polen que, movido por el viento, llega de muchas otras plantas de maíz localizadas a largas distancias, por eso es “promiscuo”. Precisan que los genes de las plantas se mueven en el intercambio de granos que hacen productores, por lo cual es imposible evitar el flujo, acumulación y combinación de distintos transgenes en una misma planta.
Refieren que frente a esto es fácil que los transgenes de plantas de maíz con características para producir fármacos puedan llegar a los cultivos que se utilizan para producir alimentos. Consideran que la contaminación transgénica amenaza la integridad genética y el carácter alimenticio del cultivo tradicional; se hacen experimentos con maíz para convertirlo en un biorreactor a partir del cual se produzcan antibióticos, espermaticidas, anticuagulantes, plásticos, vacunas, aceites y bioenergía, entre otros productos.
Los científicos estadunidenses advierten que estos desarrollos representan un negocio aún mayor que el actual, basado en la agricultura industrial. Actualmente se estima que hay experimentos de maíz biorreactor en alrededor de 50 mil hectáreas, por parte de empresas como Bayer, Dupont y Pionner.
Detallan que existen casos de fuga de transgénicos no autorizados para consumo humano y que llega a los alimentos; se trata de los casos del arroz LL 601 y el maíz Starlink, en Estados Unidos.
Los científicos advierten que ya hay industrias del sector alimentario que se oponen a estos desarrollos; se trata de embotelladoras de refrescos y grandes supermercados, así como la Federación de Productores de Arroz de Estados Unidos.
En México, la asociación civil Agro Bio, que agrupa a trasnacionales de la biotecnología –como Monsanto y Dupont–, en los comentarios que envió a la Cofemer en relación con el régimen especial de protección al maíz, consideró un “grave error” que se pretenda “establecer una prohibición para el uso de maíces genéticamente modificados que contengan características que impidan o limiten su uso alimentario”. Indicó que en el caso del maíz “nos referimos a la posibilidad de contar con excelentes insumos para la producción de plásticos biodegradables, biocombustibles y proteínas terapéuticas”.

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25 June 2008

Del agronegocio a las retenciones; Otra gramática sobre el conflicto

lavaca, Argentina
17/06/2008
anticopyright
¿Desde una posición progresista lo que hay que pedir es retenciones? Norma Giarraca es profesora de Sociología Rural y coordinadora del Grupo de Estudios Rurales del Instituto Gino Germani (UBA). Trabajó sobre el Movimiento de Mujeres Agrarias, los movimientos campesinos y la biodiversidad. Es una de las pocas voces públicas que cuestionan el modelo del agronegocio, y lo explica en esta conversación con lavaca (de la que publicamos los fragmentos centrales) donde describe a los pooles, los fondos de inversión, los rentistas, los campesinos, y algunas claves para entender el fondo del conflicto que sigue estallando cada día.

Modelos
Cuando hablamos de modelo hablamos del tramado institucional para que cualquier parte de la economía se vaya orientando hacia determinada dirección. El modelo sojero del agronegocio tiene una lógica muy distinta del modelo agrario y agroindustrial que nos conformó como nación: tiene una lógica financiera, económica. Ahí hay una diferencia muy grande que se fue armando en los '90, hubo una preparación para que pase. Este era un país de chacareros, de cooperativas, de industrias nacionales, de cadenas agroindustriales, tanto en los frigoríficos como en las harinas: Terrabusi o Bagley, por ejemplo eran algunas de las viejas empresas nacionales que estaban en la cadena agroindustrial y les iba bien. No era un mercado interno muy grande, como Brasil, pero era un país en el que toda la cadena participaba del sistema agroalimentario: alimentos baratos para salarios baratos. De ahí que a comienzos siglo se crearon la Junta Nacional de Carne y de Granos, y la Dirección de Azúcar. A diferencia de otros países de latinoamericanos, en la Argentina la producción era para el mercado interno y la exportación. En México el campesino producía para mercado interno y los empresarios para exportar. Aquí no, el pequeño y mediano abastecía a los dos mercados. Para equiparar los precios internacionales y que los precios internos no se dispararan había una serie de regulaciones, dos de las cuales era el tipo de cambio y las retenciones.

Dictadura
Eso se fue modificando con el cambio de modelo económico internacional, la globalización, el predominio del capital financiero. Lo primero fue que aparecieron grandes empresas transnacionales que producen agroquímicos y semillas en la agroalimentación, empresas que empezaron a tomar posiciones estratégicas en Latinoamérica. Ya estaban en México desde los '70, pero en la Argentina había un sector medio muy grande en el agro y el sector industrial, y eso retrasó un poco la penetración trasnacional.
El Estado, a partir del '75, tomó medidas para favorecer la incorporación del capital trasnacionalizado. Además, el 24 de marzo del 76 mataron a Atilio Santillán, la figura de los trabajadores rurales más importante del momento, los dirigentes de las ligas agrarias fueron presos, los productores quedaron aterrados, no salieron de sus fincas por años. La Sociedad Rural dio a sus mejores hombres para el gobierno militar, empezando por Martínez de Hoz. La Federación Agraria quedó en silencio, aunque hay que reconocer que Humberto Volando tuvo una posición muy digna en relación a los derechos humanos. La Federación Agraria, cuando nació, planteaba la reforma agraria, tiene perfil socialista.
En la dictadura el banco de semillas del INTA se desmontó, y ese conocimiento pasó a las corporaciones que llegaban al país. La dictadura abrió el banco genético de la biodiversidad y se empezó a compartir con las multinacionales.
Los proveedores de insumos extranjeros, entonces, empezaron a traer a los híbridos, una semilla que el productor no puede reproducir y que al mismo tiempo es más rendidora. Comenzó un proceso de agriculturación con cinco granos que utilizaban la semilla híbrida y agroquímicos, que subieron muchísimo la producción: el girasol, el sorgo, trigo, maíz y soja. Estos cultivos se expandieron progresivamente al interior. Hubo un aumento de la productividad con apertura del tipo de cambio y comenzó la trasnacionalización de la agricultura.

Democracia
Con el proceso de agriculturización hubo cierta esperanza de que el agro iba a contribuir al desarrollo que había prometido Raúl Alfonsín. Pero cuando comenzaron a caer los precios internacionales hubo un paro agrario, que lo hicieron ochenta y cinco ganaderos, la Sociedad Rural. Recuerdo que los diarios hablaban de la patota ganadera. La Federación Agraria no participó de aquellos tractorazos. La sensación era que el agro andaba bien con los cultivos pampeanos, pero mal con la ganaderia. La esperanza comenzó a decaer. Llegó Menem y planteó que la agricultura argentina debía ponerse a nivel internacional. En el '91 lanzó la desregulación de granos, carnes y azúcar. A fines de los '80 las empresas alimentarias comenzaron a pasar a manos extranjeras. Aparecieron los hipermercados como un nuevo actor. En la cadena industrial agraria hay núcleos de poder que deciden qué producir, cómo producir y cuándo producir y este lugar fue ocupado por los hiper. Mientras tanto, se iba extranjerizando la parte industrial de la cadena. Aparecieron las trasnacionales. No se puede decir que a los industriales de la alimentación argentinos les iba mal, pero hubo una vocación de entrega. Empresas que los padres habían amasado durante toda la vida fueron entregadas por los hijos por cinco millones, en un momento en que la renta financiera era importante.

Agronegocio
Al mismo tiempo, en el agro comenzó la propaganda del pool; el gran ideólogo era Clarín Rural, con el discurso de que el agro tenía que modernizarse como el resto del país. El diario hablaba continuamente sobre las ganancias extraordinarias de los pooles de siembra y los fondos de inversión. Insistía en que el campo tenia que cambiar al ritmo que cambiaba el resto del país. Decía que ganaban las consultoras agronómicas y los grandes inversores, no el pequeño productor.
La última gran jugada fue la autorización de las semillas transgénicas, en 1996. Esa no fue una cosa mas: hay sólo diecinueve países que autorizan los transgénicos, apenas cinco autorizaron su uso a gran escala y uno de ellos es la Argentina. El motivo de que en el resto del mundo no estén autorizadas es que no se sabe todavía cuáles son las consecuencias de los transgénicos para la salud humana. Si aquí se autorizaron fue por el lobby de las transnacionales extranjeras, sobre todo de Monsanto.
La manera de producir es conocida como labranza cero. Las transnacionales siempre encuentran el discurso progresista para presentarse, y dicen en este caso que la labranza cero es ecologista porque no rompe la tierra. La semilla transgénica, modificada para resistir a los herbicidas, se siembra y luego se fumiga el campo con glifosato, un agroquímico que arrastra con todas las malezas y también con toda la biodiversidad, menos con la soja. La labranza cero lleva a que se necesiten muchísimos menos trabajadores por hectárea. Sin pagar mano de obra, contratando servicios a determinada escala de producción, son cultivos que rinden muy bien. Los chacareros y productores que venían de la época del endeudamiento, de precios internacionales muy bajos, entran en el modelo.

Perdedores
Hay un discurso oficial construido desde el gobierno –Felipe Solá fue la cara visible desde la Secretaría de Agricultura y desde la gobernación bonaerense-, y desde Clarín, a través de Expoagro, que muestran a los grandes sojeros exitosos. Este discurso también dice que si tratás de cuidar la tierra, fomentar la agricultura familiar, la soberanía alimentaria y la biodiversidad, sos un atrasado y un perdedor. El mundo y el éxito van hacia la modernización absoluta. Va hacia el negocio y no hacia la chacra, al agronegocio y no la unidad de producción. "Yo soy un sin tierra porque tengo apenas 20.000 hectáreas, un hombre sin trabajo porque no tengo empleados, y casi sin capital", dijo Gustavo Grobocopatel. Efectivamente el sistema financiero es el que adelanta el capital, las tierras se las alquila al pequeño productor y utiliza contratistas para labrar la tierra. Así funciona el modelo.

El pool
Hay pooles de siembra y hay fondos de inversión, que son aún más grandes que los pooles de siembra. A un pool, como el de Grobocopatel, todavía lo podemos identificar, conocés quién lo maneja. Pero los fondos de inversión son más peligrosos: no los vemos, y van de un lado a otro. Muchos ahorristas ponen la plata y otro lo gestiona. Son los grandes sectores financieros los que operan. El que antes apostaba a renta financiera, ahora lo hace en el campo. Los pequeños productores estaban muy mal, endeudados, y entraron en la soja. El que tiene un tambo lo levanta y se dedica a la soja.

El rentista
Otro nuevo actor es el rentista, el que tiene pocas hectáreas y, sin capital para tecnología, arrienda su tierra y se va a la ciudad. Hay encuestas que están mostrando un fenómeno nuevo: pequeños o medianos productores que cuando les preguntan si prefieren darle la tierra a quien la cuide o a quien pague más, contestan "a quien pague más".

El trabajador
La mano de obra está polarizada: hay contratistas que tienen avionetas de fumigación y cosechadoras, con empleos altamente calificados, y están los peones. Las estadísticas dicen que el 50 por ciento trabaja en negro, pero yo creo que son más. Llegan a vivir en campamentos en las peores condiciones. Muchos son golondrinas. Están apenas mejor que un desocupado.

Los campesinos
Los campesinos no entraron en el modelo sojero. Uno puede decir que no tienen escala o tierra buena, pero lo real es que están intentando sacarles las tierras. Ellos tienen agrónomos, podrían haber formado cooperativas sojeras, pero no entraron. Es la fuerza de la cultura, de las ideas. El movimiento está muy ligado a Vía Campesina, que estimula el cuidado de la tierra y la naturaleza, el cuidado de la biodiversidad. Son valores que se defienden. Si ellos pueden, quiere decir que se puede. En este momento ellos están mucho mejor, produciendo, intercambiando en mercados regionales, trabajando con productos orgánicos y ferias francas.

Ciencia y dinero
Los grandes fondos de inversión, que proveen el capital para el modelo sojero, se fueron metiendo en toda la sociedad, y fueron sacando autonomía a todos los sectores sociales vinculados a los agricultores. El discurso se mete con dinero: con fondos para las fundaciones y las facultades. En la Facultad de Agronomía los posgrados son Siembra directa y Agronegocios. El nuevo secretario de Ciencia y Técnica dice "le vamos a dar prioridad a la biotecnología". El Conicet saca un premio a la innovación tecnológica con Monsanto, la empresa más criticada del mundo, la que tuvo un juicio en Estados Unidos por haber sido la fabricante del agente naranja.

Gramática del poder
Creo que desde una posición progresista no hay que pedir retenciones, sino un cambio del modelo sojero. Ellos crearon un Frankestein, se hicieron socios de un monstruo que les hizo creer en la idea del desarrollo. El gobierno dice que con las retenciones enfrentan a la soja, pero el Estado y el agronegocio son socios. Si el gobierno los grava es para convertirse en socio de sus ganancias. Hay que volver a la idea de producir alimentos, porque en este país hay diez millones de personas sin alimentos. Hay que volver a la soberanía alimentaria. La política, para mi, es la capacidad de alterar la gramática del poder. El tema es si el gobierno quiere producir política y modificar esa gramática del poder.

publicada 17/06/2008

anticopyrightéstas notas pueden ser reproducidas libremente, total o parcialmente (siempre que sea con fines no comerciales), aunque agradeceríamos que citaran la fuente.

14 June 2008

Distracciones

Página 12, Argentina

Por Juan Gelman

Se dijo de todo para explicar la crisis alimentaria que amenaza con elevar ya a casi mil millones el número de quienes se mueren de hambre en el planeta. Sucedió en la reunión realizada en la sede de la FAO en Roma, que terminó este jueves y en la que 193 naciones del mundo lanzaron gritos de alarma ante lo que se viene. En realidad ya vino, pero hace más de 20 años que los gestores del mundo globalizado globalizan sistemáticamente el hambre y al parecer se distrajeron. En las reuniones de los países más industrializados, los del grupo G-8, el tema del hambre apenas merecía una mención trivial. Hoy causa un repentino nerviosismo y Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, fue claro en las razones: “No podemos fracasar (en resolver el problema). Es una lucha que no podemos perder; el hambre crea inestabilidad y tenemos que reaccionar unidos e inmediatamente”. No hay compasión, hay miedo.

En 2007, el precio del arroz, los frijoles y la fruta subió un 45 por ciento en el mercado interno de Haití y a fines de marzo pasado se elevó la espiral. El 3 de abril, en la ciudad portuaria de Les Cayes, más de tres mil manifestantes levantaron barricadas en las calles, bloquearon a los camiones que transportaban arroz, distribuyeron el producto y trataron luego de incendiar una instalación de las fuerzas de paz de la ONU a cargo de tropas uruguayas que abrieron fuego contra la multitud. Resultado: cuatro muertos y 20 heridos (news.bbc.co.uk, 5-4-08). Las protestas se extendieron a la capital, Port-au-Prince, donde miles de personas marcharon hacia el palacio presidencial al grito de “¡Tenemos hambre!”, exigieron la retirada de las fuerzas de la ONU y el regreso del presidente Jean-Bertrand Aristide, que un golpe de Estado marca USA derrocó en 2004. El primer ministro Jacques Edouard Alexis aclaró las cosas: era una manifestación infiltrada por narcos y otros contrabandistas. El precio del arroz no estuvo allí.

Hubo de lo mismo en más de 20 países del llamado Tercer Mundo. A fines de 2007, la policía de Dakar no vaciló en apalear y gasear a miles de senegaleses que reclamaban comida. En febrero de este año, los sindicatos y pequeños comerciantes de Burkina Faso realizaron una huelga de dos días exigiendo la rebaja del precio del arroz y de otros alimentos, que habían aumentado del 10 al 65 por ciento (www.irinnews.org, 22-2-08). Más de 100 detenidos, claro.

En Bangladesh, unos 20 mil obreros textiles de Fatullah, localidad cercana a Dhaka, la capital, fueron a la huelga por mayores salarios en abril: la bolsa de dos kilos de arroz equivale a medio día de salario. Casi contemporáneamente, y por la misma demanda, fueron reprimidos los trabajadores del complejo textil de Mahalla, en el delta del Nilo: el gobierno egipcio envió miles de tropas para impedir la huelga, hubo dos muertos y alrededor de 600 detenidos. La lista sigue.

En Costa de Marfil; Pakistán, Tailandia, Camboya, Etiopía, Níger, Perú, Honduras, Zambia y otros se presenciaron –y reprimieron– movimientos semejantes. El FMI, que tanto contribuye a esta grave crisis imponiendo “reformas estructurales” a los países pobres, parece algo asustado: su director ejecutivo, Dominique Strauss-Kahn, advirtió a los gobiernos que “verán la destrucción de todo lo que hicieron y también de su legitimidad ante la población. De modo que no se trata sólo una cuestión humanitaria –agregó sin reparo alguno–, tampoco sólo de una cuestión económica, es además una cuestión de democracia”, es decir, de mantener el sistema que hambrea (ifm.org, 12-4-08). Como dijera Elías Antonio Saca, presidente de El Salvador, país que también sufre lo suyo: “Es una tormenta escandalosa que se puede convertir en huracán y trastornar nuestras economías y también la estabilidad de nuestros países” (International Herald Tribune, 18-4-08). Estabilidad, palabra santa.

Hay 2600 millones de personas en el mundo que ganan menos de dos dólares por día y alimentarse les comería, según el país, hasta el 80 por ciento de sus ingresos. De manera que no comen o comen de manera insuficiente, su rebeldía es concreta como una piedra y los enormes intereses que manejan el precio de los cereales conocen el temor: “La idea de que las masas hambrientas, llevadas por su desesperación, tomaran las calles para derribar al ancien régime parecía definitivamente exótica dado que el capitalismo triunfó de manera terminante en la Guerra Fría”, señala el conocido periodista Tony Karon en “Cómo el hambre puede derrocar regímenes” (Time, 11-4-08). Y agrega: “Sin embargo, los titulares del mes pasado sugieren que el abrupto aumento del precio de los comestibles amenaza la estabilidad de un número creciente de gobiernos en todo el mundo... cuando las circunstancias tornan imposible alimentar a los hijos, ciudadanos normalmente pasivos pueden convertirse rápidamente en militantes que no tienen nada que perder”. En efecto, el hambre es una forma aguda de terrorismo.

11 June 2008

False Solutions to Food Crisis will Escalate Starvation, Accelerate Climate Change and Devastate Biodiversity

For Immediate Release World Environment Day, 5 June 2008

A Black Day for the Environment: False Solutions to Food Crisis will Escalate Starvation, Accelerate Climate Change and Devastate Biodiversity

Rome, Italy--The Global Forest Coalition, a worldwide coalition of environmental NGOs and Indigenous Peoples' Organizations, has called World Environment Day 2008 a black day for the environment, now that it appears the FAO Summit on World Food Security will fail to agree on an immediate halt to all forms of support for agrofuels. Instead, countries like the U.S. seem eager to exploit the current human tragedy for the promotion of a new 'Green Revolution,' which will have devastating impacts on both the climate and biodiversity.

"The rapid expansion of large-scale unsustainable agriculture that is being promoted at this Summit will lead to massive deforestation, thus contributing significantly to climate change," warns Dr. Miguel Lovera, the chairperson of the Global Forest Coalition. "In a country like Paraguay we have seen how the expansion of large-scale agro-industrial monocultures like soy has displaced small farmers and Indigenous Peoples, destroyed their forests, and contaminated their water resources with agro-chemicals, with devastating impacts on the health, welfare, and nutrition of rural communities."

It is widely acknowledged that the current food crisis has been caused by a combination of factors: climate change, a history of corporate-led globalization of food production and trade, increased consumption of meat and dairy products and the rapid expansion of agrofuels.

"Considering these factors, the one quick measure Heads of States could have taken to save the lives of many of the thousands of people currently starving, is to call for an immediate halt of all subsidies and other kinds of support to agrofuel production," stated Dr. Rachel Smolker of Global Justice Ecology Project, and the lead agrofuel researcher for the Global Forest Coalition. Dr. Smolker concluded, "By failing to take this emergency measure, countries like the U.S. have made it clear that their main allegiance is to the agro-industrial interests that are capitalizing on the current crisis to promote their biotechnology, agro-chemicals, artificial fertilizers and other false solutions to the food crisis. This model of industrial agriculture is a major contributor to climate change, deforestation, rural depopulation as well as starvation. The 'solutions' being proposed by FAO will only worsen the situation. Food production, land and water rights must be put back into the hands of people, not corporations if we are to find a true solution to this crisis."

Climate change will have a particularly devastating effects in regions like Africa and the Pacific, that are already suffering disproportionately from the current food crisis. "By the end of this century 15 out of 27 nations in the Pacific will either no longer exist or will be totally uninhabitable," alerts Sandy Gauntlett, chairperson of the Pacific Indigenous Peoples Environment Coalition. He ends, "The reality of agrofuels is that it is an economic measure that allows big industry to peddle psychological relief to the European and American consumer while the Pacific drowns and slowly starves."

For more information, please contact:

Orin Langelle, media coordinator, Global Forest Coalition, +1.802.482.2689 (office), +1.802.578.6980 (mobile)
In Rome, Italy: Dr. Rachel Smolker, tel:+39 333 211 8630 (English)
In Asunción, Paraguay: Dr Miguel Lovera, tel: +595-21-6636543 or +595-971-201957 (English, Spanish, French, Portugese and Italian

10 June 2008

The Rich Get Hungrier

By AMARTYA SEN
The New York Times, May 28, 2008

WILL the food crisis that is menacing the lives of millions ease up — or grow worse over time? The answer may be both. The recent rise in food prices has largely been caused by temporary problems like drought in Australia, Ukraine and elsewhere. Though the need for huge rescue operations is urgent, the present acute crisis will eventually end. But underlying it is a basic problem that will only intensify unless we recognize it and try to remedy it.

It is a tale of two peoples. In one version of the story, a country with a lot of poor people suddenly experiences fast economic expansion, but only half of the people share in the new prosperity. The favored ones spend a lot of their new income on food, and unless supply expands very quickly, prices shoot up. The rest of the poor now face higher food prices but no greater income, and begin to starve. Tragedies like this happen repeatedly in the world.

A stark example is the Bengal famine of 1943, during the last days of the British rule in India. The poor who lived in cities experienced rapidly rising incomes, especially in Calcutta, where huge expenditures for the war against Japan caused a boom that quadrupled food prices. The rural poor faced these skyrocketing prices with little increase in income.

Misdirected government policy worsened the division. The British rulers were determined to prevent urban discontent during the war, so the government bought food in the villages and sold it, heavily subsidized, in the cities, a move that increased rural food prices even further. Low earners in the villages starved. Two million to three million people died in that famine and its aftermath.

Much discussion is rightly devoted to the division between haves and have-nots in the global economy, but the world’s poor are themselves divided between those who are experiencing high growth and those who are not. The rapid economic expansion in countries like China, India and Vietnam tends to sharply increase the demand for food. This is, of course, an excellent thing in itself, and if these countries could manage to reduce their unequal internal sharing of growth, even those left behind there would eat much better.

But the same growth also puts pressure on global food markets — sometimes through increased imports, but also through restrictions or bans on exports to moderate the rise in food prices at home, as has happened recently in countries like India, China, Vietnam and Argentina. Those hit particularly hard have been the poor, especially in Africa.

There is also a high-tech version of the tale of two peoples. Agricultural crops like corn and soybeans can be used for making ethanol for motor fuel. So the stomachs of the hungry must also compete with fuel tanks.

Misdirected government policy plays a part here, too. In 2005, the United States Congress began to require widespread use of ethanol in motor fuels. This law combined with a subsidy for this use has created a flourishing corn market in the United States, but has also diverted agricultural resources from food to fuel. This makes it even harder for the hungry stomachs to compete.

Ethanol use does little to prevent global warming and environmental deterioration, and clear-headed policy reforms could be urgently carried out, if American politics would permit it. Ethanol use could be curtailed, rather than being subsidized and enforced.

The global food problem is not being caused by a falling trend in world production, or for that matter in food output per person (this is often asserted without much evidence). It is the result of accelerating demand. However, a demand-induced problem also calls for rapid expansion in food production, which can be done through more global cooperation.

While population growth accounts for only a modest part of the growing demand for food, it can contribute to global warming, and long-term climate change can threaten agriculture. Happily, population growth is already slowing and there is overwhelming evidence that women’s empowerment (including expansion of schooling for girls) can rapidly reduce it even further.

What is most challenging is to find effective policies to deal with the consequences of extremely asymmetric expansion of the global economy. Domestic economic reforms are badly needed in many slow-growth countries, but there is also a big need for more global cooperation and assistance. The first task is to understand the nature of the problem.

Amartya Sen, who teaches economics and philosophy at Harvard, received the Nobel Prize in economics in 1998 and is the author, most recently, of “Identity and Violence: The Illusion of Destiny.”

20 May 2008

Cuba Promotes Sustainable Agriculture

HAVANA, Cuba, May 19 (acn) Cuban agriculture experts are immersed in the promotion of food production through more efficient and sustainable means.

In statements to the Cuban News Agency, an official with the Cuban Association of Agriculture and Forest Technicians, Hiram Fano, (ACTAF), explained that important and feasible initiatives are being expanded throughout the country through a program of exchange among grassroots’ producers.

The project encourages the development of sustainable organic agriculture in harmony with nature and society. It comprises production- related initiatives tailored to meet local needs and based on resources in each area, explained Fano.

He said ACTAF has more than 20,000 members and works in conjunction with the Cuban Agriculture Ministry and farmers to contribute to increasing production and promoting further training.

Among the actions led by the association are the editing of books, magazines and technical pamphlets. It also promotes educational workshops like the 7th International Meeting on Organic and Sustainable Agriculture that came to an end this Friday at the National Hotel in Havana, said Fano.

The forum paid special attention to the training of human resources, while the experiences on effective agricultural practices were exchanged.

FAO: BIODIVERSIDAD, CLAVE EN CRISIS ALIMENTARIA

ROMA, 18 (ANSA) - El subdirector general de la FAO, Alexander Müller, afirmó que la abundante diversidad biológica de la Tierra es la clave "para enfrentar la peor crisis alimentaria de la Historia moderna", pero advirtió sobre la reducción de la misma durante el último siglo.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con sede en Roma, si bien reconoció "la importancia de la biodiversidad" para enfrentar esa crisis, también "lanzó una advertencia" al respecto.
La FAO estimó que en el último siglo "se perdieron en torno a las tres cuartas partes de diversidad genética de las variedades de cultivos agrícolas, y que cientos de las 7.000 razas animales registradas en sus bases de datos están amenazadas de extinción".
La mayor parte de los alimentos del mundo proceden actualmente sólo de "doce cultivos y catorce especies animales" "Una menor diversidad genética significa menos oportunidades para el crecimiento y la innovación necesarios para impulsar la agricultura en una época de precios alimentarios en alza", afirmó la Organización de la ONU. Müller, que encabeza el departamento de gestión de recursos naturales y medio ambiente en la FAO, sostuvo también que "La erosión de la biodiversidad para la agricultura y la alimentación pone gravemente en peligro la seguridad alimentaria mundial". Según el experto, se requiere intensificar los "esfuerzos para proteger y gestionar de modo inteligente la biodiversidad", pues "su uso sostenible es fundamental para conseguir un sistema de abastecimiento alimentario seguro y sostenible".
"Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que intensifique su acción y compromiso para integrar las preocupaciones de la seguridad alimentaria y la biodiversidad", destacó.
Las declaraciones de Müller coinciden con el inicio de una conferencia mundial sobre la biodiversidad, 19 al 30 de mayo de 2008, en Bonn, Alemania, del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
En esa conferencia participarán representantes de unos 190 países, junto a otros de organizaciones internacionales.
En tanto, los precios del pan, el arroz, los productos de maíz, el aceite, la soja (soya) y otros alimentos básicos aumentaron bruscamente en estos últimos meses en todos los países en desarrollo. (ANSA). MRZ
19/05/2008 16:09
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